Estrategia
Para alcanzar ese objetivo, la estrategia que hemos diseñado se basa en dos pilares: grupos de trabajo y equipos de mejora.
Grupos de trabajo: la organización acorde con las necesidades del cliente.
Cada cliente y cada proyecto requiere su propio servicio con sus propias características de objetivos, informes, operatividad, mejora... Por ello, en Logikaline para cada cliente y proyecto existe un equipo de personas específico que trabaja específicamente para él y que se gestiona de forma autónoma.
La gestión está organizada por clientes, por proyectos. Hay una serie de estructuras diferentes coexistiendo una al lado de la otra, en función de las necesidades de cada cliente y proyecto o del servicio que se esté prestando. Consecuencia de ello es que cada persona cambia de manera inmediata la manera en que ella está haciendo su trabajo para adecuarla en cada momento a las necesidades del cliente y proyecto.
Equipos de mejora: la mejora e innovación organizada.
Paralelamente a la gestión por proyectos, en Logikaline disponemos de equipos específicos para una mejora continua de la efectividad de los servicios que prestamos.
Son órganos de 2-4 miembros, pero en los que puede participar cualquier persona que trabaja en Logikaline, porque la mejora continua compete a todos y quienes mejor conocen los procesos de trabajo son quienes los realizan diariamente.
Por un lado, se identifica, analiza y propone soluciones a carencias en la eficacia del propio trabajo o actividad; se depuran aquellos aspectos que no contribuyen al rendimiento ni producen resultados. Y por otro, se realiza una mejora centrada en las oportunidades.
La innovación no es algo que dependa de gustos o sea fruto de ideas brillantes, sino más bien consecuencia de un trabajo organizado y sistemático; algo es innovador en la medida en que le satisfaga al cliente y le reporte algún valor con el que no contaba antes. Para ello, en Logikaline realizamos pruebas piloto. Cualquier intento de mejora e innovación se somete a una prueba a pequeña escala. Una innovación efectiva debe comenzar siendo pequeña; es mucho más manejable, más flexible y más fácil de corregir. Ni los estudios ni las investigaciones de mercado pueden sustituir a una prueba real.


